
Cuando de emprender en internet se trata, lo primero que salta a la mente es un blog o una red de blogs comerciales que terminan siendo mediocres.
Nunca se está conforme con lo que es, mucho menos con la nacionalidad. Esto se acentúa si el mexicano viaja a Europa, regresa al país deseando ser italiano, francés o ya de perdida, español o portugués.
Ya ni en futbol se le ganaba a Estados Unidos. En realidad, la debilidad es la de solo conformarse con eso.
Lo más cercano que se está del “american way of life” es entrar a Starbucks.
El cuento de los cangrejos en el balde es una excusa universal.
Quizá no tenga casa propia, ni intente conseguirla. ¿Pero qué tal un iPhone nuevo?
El éxito en su vida académica no garantiza el éxito en la vida laboral.
El mexicano excita al ver circular un coche que no es suyo, una mujer atractiva que no conoce y presume del equipo de oficina que no le pretenece.
El producto más ingenioso que haya podido comercializarse con éxito en tiempos recientes es el kit de reno para tu coche.
Anularon su voto, ¿ahora qué?
Hace poco comencé a pensar sobre qué clase de cosas me han dejado las mujeres que he conocido estos recientes años. Al principio creí que tan solo era el gusto por Soda Stereo o Belle & Sebastian, pensé que solo había aprendido a admirar sus pasiones, que tan solo me habían enseñado que tolerar no es lo mismo que comprender o aceptar.
Lo que en realidad aprendí fue a acercarme a lo que siento, a reconocer y no ignorar los sentimientos que ellas mismas me provocan. Aprendí a sentirme más seguro a inclinarme por una vida donde es posible enfrentarme a todo en compañía y nunca más eligiría ni me lo imaginaría haciéndolo solo.
Por último aprendí que prácticamente no hay razones distintas al cariño que me animen a construír algo que esté por encima de lo convencional, a esforzarme por crear algo distinto y mejor, algo excepcional, un nuevo plan; un camino quizá atípico, pero para el que deseaba un destino inmejorable. Y con el cariño basta. Pero, al parecer, una sola razón que exista para crear no podrá en contra de las millones de razones que repentinamente aparezcan para demoler.
Me prometí a no desatender lo que ocurre dentro mío, pero solo hasta el Lunes. Después, como lo he hecho antes, desconectaré el enchufe.
Ignoraba que existía una cosa llamada “Unión Internacional de Fotógrafos”. Bueno, no es que dudara que algo así existiera, digo, es obvio, tantos fotógrafos que hay, solo no tenía idea de en serio existiera. La cosa es que, como lo cuentan ellos mismos, debido a que los días 18 de cada Mayo se celebra el día internacional del Museo se propone festejar ese día de una manera distinta. No se trata en realidad de celebrar la existencia de los museos, sino reclamar la dificultad para los artistas de llegar hasta ellos y la línea que separa al espectador de las obras. Se trata, entonces, de vencer la brecha entre lo que los creadores quieren mostrar y el público al que le quieren mostrar.
Es por eso que llaman a todos los fotógrafos a colocar fotografías en la calle, donde todos están.
El flickrío prepara, para los días 16 y 17 de Mayo, la instalación de fotografías en algún sitio del centro tapatío donde todomundo las pueda ver. Yo todavía no sé qué fotografías llevaré, quizá revele algo de lo que he dejado olvidado, algo bueno debe salir.
Mientras tanto, pueden pasar a enterarse de qué va todo el asunto.
Un recuento de las cosas que han cambiado:
No ha cambiado mucho ¿o si?
¿Qué les traje de Puerto Vallarta? Algo sencillo, cortesía de Ruth.
Siempre esperé encontrarme con aquel viejito maquillado de payaso, cualquier día que llevara la cámara conmigo y atreverme a pedirle que me permita tomarle una foto. Nunca me ha pasado. Ya no sé si buscarlo obsesivamente y convertirlo en un personaje famoso como el Punk del DF al que todomundo le toma fotos o dejar que sea la única foto de él en Flickr.
Haré lo segundo, no creo que cualquier foto que yo tome o que cualquier otra persona saque me haga olvidar que esa primera que ví es la que más me gusta.
Adivinen quién está de regreso en la ciudad. Hace un tiempo contaba que tres de mis amigos partieron desde esta ciudad para pasar una temporada en Canadá. En GDL ya están, de nuevo, Christian y Violeta. Pasé la tarde de hoy con ellos y varios lastefemeros más, comimos tortas ahogadas, pasamos al CAAV por algo para beber y, después, fuimos por agua fresca a un lugarcito que está sobre Javier Gamboa casi con López Mateos.
Comencé a usar la Colorpack, ahora con película FP-100B.
He estado cumpliendo uno de mis propósitos para este año.
Los dos domingos pasados estuve junto al flickrío en distintos pueblos de la Ribera de Chapala. El Domingo 18 tocó visitar, primero, Jocotepec, donde había un montón de juegos mecánicos a la orilla del lago, un malecón nuevo y bastante lindo. Después, Ajijic, donde los habitantes gringos tienen un mal gusto por el arte, la comida resultó cara y el muelle era bastante modesto. Una semana después, el Domingo 25, pasamos por Mezcala, donde esperaban que nos quedáramos a un bautizo, viajamos en lancha hasta la Isla del Presidio que contiene las ruinas de un fuerte usado intensivamente en tiempos de la Independencia, comimos bien y barato. Terminamos ese tour en el mero Chapala que lucía como playa, por lo menos por el calor podría pasar como el de una. Muchísimas personas, muchísimos autos, muchísimo ruido, casi como en Guadalajara. Aún así lucía fantástico, sobre todo el cielo. Hasta nos tocó ver en vivo y en directo lo rápido que se pone el sol.
Claro, aproveché para usar la Colorpack:
No hagan mucho caso al punto negro donde debería ir el sol.
Hace poco en efectotequila apareció un artículo que recomendaba seguir en twitter a todo aquel que se atreviera a seguirte a ti bajo la excusa de hacerlo tan solo por que es cortés, amable y bien visto hacerlo. Creo yo que es terrible estar en twitter y encontrarme con que debo seguir a todos aquellos que me sigan. Supongo que hay una forma mejor de decidir.
Piensa en cómo funcionan los blogs. Normalmente visitas un blog, lees, navegas un rato entre el archivo, comentas si te da la gana o te brincas todos esos pasos si definitivamente el sitio no atrajo tu atención. Si después de todo el blog realmente te gustó, seguirás visitándolo, lo añadirás a tu lector de noticias, seguirás comentando de vez en cuando y me gustaría creer que lo haces sin esperar que ese autor que tanto te gusta vaya a tu blog y le encante también. Si resulta que le encanta, pues, fantástico. Sino, nada pasa, habrá otro montón de autores que si aprecien lo que escribes. En twitter pasa lo mismo, yo hago lo mismo. Aún así, para que quede un poco más claro, escribo una serie de razones por las que creo que no deberías seguirme en twitter. No es una lista que defina el perfil del twittero que si sigo, es una especie de guía que quizá te sirva, lee:
El consejo general es: sigue a tus amigos, a tu familia, a las personas cercanas a tí, aquellas de quienes puedas aprender algo nuevo, personas que te diviertan. Y réstale importancia al si te siguen o no.
Quizá esté exagerando, ¿Merezco azotes?
Hace poco me dijeron “Bien, sé que te gusta el pollo pero, ¿hay algo que no te guste comer?”. Después de pensarlo unos dos segundos dije que no recordaba algo que me pareciera tan desagradable para no comerlo. Claro, sabemos que hay cosas que no se comen, aviones o cristal por ejemplo, pero de las cosas comunmente comestibles no podía seleccionar algo para odiar. Eso hasta esta semana, cuando mi madre (si, todavía vivo con mi madre) cocinó un guiso que había dejado de preparar hacía ya unos 12 años, por eso era yo tan feliz, tanto tiempo sin probar esa horrible receta me había hecho olvidar los terribles sabores y conservaba la idea de que todo lo comestible en este mundo era delicioso.
El platillo es tan espantoso que no tiene nombre, por lo menos mi madre no lo sabe. Yo lo he bautizado y, además, les traigo aquí la receta por si se atreven a probar cosa tan nauseabunda. Claro, es mi propia interpretación de la receta, les advierto que yo no sé las cantidades y porciones exactas para llevar a cabo este guiso así que si quieren aprender a cocinar deberían consultar a un experto.
“Espanto a la cacerola”
Tiempo de preparación: ¡Tómate tu tiempo! No hay prisa.
Dificultad: ¿Para prepararlo? Fácil, creo. El problema es comerlo.
Ingredientes: Salchichas, todas las que haya en tu refrigerador. Chorizo, todo el que puedas conseguir. Muchas alubias o aluvias, depende del analfabetismo de tu expendedor de verduras. Las aluvias o alubias son unos frijolitos que sufren de vitiligio. ¿Qué más? Pollo, una pechuga será suficiente. También lleva arroz. Cebolla y apio, bueno, si quieres.
Modo de preparación: Lo primero que hay que hacer es cocinas las aluvias o alubias. Funcionan igual que los frijoles comunes y corrientes, necesitarás agua, una olla, sal y vigilar que el nivel de agua no baje, si baja agrega más agua. Así hasta que estén bien cocidos. Si alguna vez has cocinado caldo de pollo, la segunda parte será fácil: colocas el pollo a hervir en agua, el agua se teñirá de color orina y el pollo se verá pálido. Puedes usar un poco de sal, agregar verduras (papas o zanahorias, por ejemplo) solo para aprovechar que el agua hervirá, puedes hacer después una ensalada o algo. Eso si, como parte de la receta, el apio y la cebolla se hierven junto con el pollo. De hecho, todo termina en ese caldo.
Usa una sartén para freír las salchichas y el chorizo, éstos deben ir rebanados en rodajas. Cuando estén listos, los agregas al caldo de pollo. El arroz se cocina a la manera tradicional, se fríe un poco y cuando comience a verse traslúcido es hora de pasarlo a hervir en más agua junto a un poco de mantequilla. El agua se evaporará y el arroz se esponjará, cuando se vea como en el empaque será momento de vaciarlo al caldo de pollo.
Ahora ya tenemos un caldo de pollo, chorizo, salchicha, arroz, apio y cebolla. Las aluvias o alubias, en este momento, ya deben estar listas, se integran (si, también) al caldo de pollo, chorizo, salchicha, arroz, apio y cebolla.
Es todo, has cocinado con éxito el “Espanto a la Cacerola”.
Sírvase sopresivamente, no avise, presente el plato frente al comensal y amenace con no permitirle retirarse hasta que, por lo menos, haya terminado con la mitad (no podemos ser tan crueles). Que esté caliente, eso si. Es un platillo perfecto para servirse en ocasiones especiales como castigos, retos o programas televisivos (de esos donde le cubren los ojos al concursante).
Por lo menos yo, cuando me lo servían, si lo sentía como un castigo.
( Somebody puts Something in my Drink es una canción de los Ramones de su disco de 1986 titulado “Animal Boy” )