
Y ya. Llegó. Justo el día de hoy cumplo un año más llegando a la temible cuenta de 24. Ahora que ya le estoy perdiendo un poco el miedo a la edad, decidí proponerme algunas tareas a lograr durante este año, objetivos con los que me siento comprometido a cumplir.
Ejercer esa carrera como comunicador gráfico que soy. Ajá. Es algo que he estado intentando los pasados días. El problema aquí es que ya tengo un empleo que absorbe gran parte del tiempo que tengo y no puedo abandonarlo por completo, así que el mundo del freelancerismo será la opción.
Vivir solo. O sea, fuera de casa de mis padres. Ya va siendo hora, creo yo. Logrando mi primer propósito este segundo será muy fácil.
Lanzar cualquiera de los proyectos dospuntocerosos que tengo en mente. El problema aquí es que no nací para programar así que muchas de las cosas que me llegan a la mente se quedan ahí. Mi poco conocimiento en programación se suma a mi poca costumbre de trabajar en equipo, eso, junto a que los “proyectos” (palabra muy emprendedora, por cierto) son bastante demandantes, por así decirlo. Siempre trato de comenzar por la parte difícil de los retos, quizá en este haga lo contrario y vaya por algo más sencillo y fácil de lograr.
Un peinado como el de Jon Bon Jovi. ¿Porqué me ven así de feo?
Licencia para conducir. Pues, si. Presentarme tempranito en las oficinas de Vialidad, pagar, hacer el exámen y ya. Me veré bien en la licencia si para esos días ya llevo el peinado de Bon Jovi.
Película cara, cámaras, cosas de foto. Conseguir equipo digital, divertirme más con lo que ya tengo análogo (sobre todo, Polaroid) y mezclarme entre la comunidad artística de la ciudad. Exposiciones, talvez. Participar en medios impresos, quizá. Cursos y talleres (en lo que cobran), seguramente.
Es lo mejor que se me ocurre, por ahora. Trataré de tener presente esta lista a partir de hoy y hasta el 7 de Octubre del 2010. Iré tachando los objetivos que me cumpla, agregando detalles, no sé. Mientras tanto, feliz cumpleaños a mí.
La manera en que hemos denominado ese padecimiento, esos nuevos síntomas, ese cambio en la cultura, la nueva visión, el cristal distinto con que ahora nos tocará ver la vida es esa: “Síndrome de los 24″. Para los nacidos justo a la mitad de los ochentas este es (fue o será) el año donde se alcanza tan controversial edad en que, se supone, a todos nos dará por tomar en serio todas las situaciones inherentes a nuestra calidad como adultos. Como seres biológicamente desarrollados, con una carrera académica más o menos importante y una vida económicamente activa que despega, ¿Qué otra cosa haría falta para declararnos como individuos totalmente integrados a su vida en sociedad?
(Truenos).
Matrimonio. Hijos. La vida compartida. Elección. Coherencia. Eew.
Yo, aún con 23 y a menos de un mes para que se extingan, puedo tomar dos opciones: 1) Intentar sortear ese obstáculo al que, por infranqueable, terminaré rindiéndome sin remedio o 2) Rendirme de una vez, aceptar lo que me espera y entregarme a la dicha que acarrea todo ese paquete de prometedoras satisfacciones.
La opción 2 suena bonito, ¿Qué no?
Cuando de emprender en internet se trata, lo primero que salta a la mente es un blog o una red de blogs comerciales que terminan siendo mediocres.
Nunca se está conforme con lo que es, mucho menos con la nacionalidad. Esto se acentúa si el mexicano viaja a Europa, regresa al país deseando ser italiano, francés o ya de perdida, español o portugués.
Ya ni en futbol se le ganaba a Estados Unidos. En realidad, la debilidad es la de solo conformarse con eso.
Lo más cercano que se está del “american way of life” es entrar a Starbucks.
El cuento de los cangrejos en el balde es una excusa universal.
Quizá no tenga casa propia, ni intente conseguirla. ¿Pero qué tal un iPhone nuevo?
El éxito en su vida académica no garantiza el éxito en la vida laboral.
El mexicano excita al ver circular un coche que no es suyo, una mujer atractiva que no conoce y presume del equipo de oficina que no le pretenece.
El producto más ingenioso que haya podido comercializarse con éxito en tiempos recientes es el kit de reno para tu coche.
Anularon su voto, ¿ahora qué?
Hace poco comencé a pensar sobre qué clase de cosas me han dejado las mujeres que he conocido estos recientes años. Al principio creí que tan solo era el gusto por Soda Stereo o Belle & Sebastian, pensé que solo había aprendido a admirar sus pasiones, que tan solo me habían enseñado que tolerar no es lo mismo que comprender o aceptar.
Lo que en realidad aprendí fue a acercarme a lo que siento, a reconocer y no ignorar los sentimientos que ellas mismas me provocan. Aprendí a sentirme más seguro a inclinarme por una vida donde es posible enfrentarme a todo en compañía y nunca más eligiría ni me lo imaginaría haciéndolo solo.
Por último aprendí que prácticamente no hay razones distintas al cariño que me animen a construír algo que esté por encima de lo convencional, a esforzarme por crear algo distinto y mejor, algo excepcional, un nuevo plan; un camino quizá atípico, pero para el que deseaba un destino inmejorable. Y con el cariño basta. Pero, al parecer, una sola razón que exista para crear no podrá en contra de las millones de razones que repentinamente aparezcan para demoler.
Me prometí a no desatender lo que ocurre dentro mío, pero solo hasta el Lunes. Después, como lo he hecho antes, desconectaré el enchufe.
Ignoraba que existía una cosa llamada “Unión Internacional de Fotógrafos”. Bueno, no es que dudara que algo así existiera, digo, es obvio, tantos fotógrafos que hay, solo no tenía idea de en serio existiera. La cosa es que, como lo cuentan ellos mismos, debido a que los días 18 de cada Mayo se celebra el día internacional del Museo se propone festejar ese día de una manera distinta. No se trata en realidad de celebrar la existencia de los museos, sino reclamar la dificultad para los artistas de llegar hasta ellos y la línea que separa al espectador de las obras. Se trata, entonces, de vencer la brecha entre lo que los creadores quieren mostrar y el público al que le quieren mostrar.
Es por eso que llaman a todos los fotógrafos a colocar fotografías en la calle, donde todos están.
El flickrío prepara, para los días 16 y 17 de Mayo, la instalación de fotografías en algún sitio del centro tapatío donde todomundo las pueda ver. Yo todavía no sé qué fotografías llevaré, quizá revele algo de lo que he dejado olvidado, algo bueno debe salir.
Mientras tanto, pueden pasar a enterarse de qué va todo el asunto.
Un recuento de las cosas que han cambiado:
No ha cambiado mucho ¿o si?
¿Qué les traje de Puerto Vallarta? Algo sencillo, cortesía de Ruth.
Siempre esperé encontrarme con aquel viejito maquillado de payaso, cualquier día que llevara la cámara conmigo y atreverme a pedirle que me permita tomarle una foto. Nunca me ha pasado. Ya no sé si buscarlo obsesivamente y convertirlo en un personaje famoso como el Punk del DF al que todomundo le toma fotos o dejar que sea la única foto de él en Flickr.
Haré lo segundo, no creo que cualquier foto que yo tome o que cualquier otra persona saque me haga olvidar que esa primera que ví es la que más me gusta.
Adivinen quién está de regreso en la ciudad. Hace un tiempo contaba que tres de mis amigos partieron desde esta ciudad para pasar una temporada en Canadá. En GDL ya están, de nuevo, Christian y Violeta. Pasé la tarde de hoy con ellos y varios lastefemeros más, comimos tortas ahogadas, pasamos al CAAV por algo para beber y, después, fuimos por agua fresca a un lugarcito que está sobre Javier Gamboa casi con López Mateos.
Comencé a usar la Colorpack, ahora con película FP-100B.
He estado cumpliendo uno de mis propósitos para este año.
Los dos domingos pasados estuve junto al flickrío en distintos pueblos de la Ribera de Chapala. El Domingo 18 tocó visitar, primero, Jocotepec, donde había un montón de juegos mecánicos a la orilla del lago, un malecón nuevo y bastante lindo. Después, Ajijic, donde los habitantes gringos tienen un mal gusto por el arte, la comida resultó cara y el muelle era bastante modesto. Una semana después, el Domingo 25, pasamos por Mezcala, donde esperaban que nos quedáramos a un bautizo, viajamos en lancha hasta la Isla del Presidio que contiene las ruinas de un fuerte usado intensivamente en tiempos de la Independencia, comimos bien y barato. Terminamos ese tour en el mero Chapala que lucía como playa, por lo menos por el calor podría pasar como el de una. Muchísimas personas, muchísimos autos, muchísimo ruido, casi como en Guadalajara. Aún así lucía fantástico, sobre todo el cielo. Hasta nos tocó ver en vivo y en directo lo rápido que se pone el sol.
Claro, aproveché para usar la Colorpack:
No hagan mucho caso al punto negro donde debería ir el sol.