¿dónde estoy?
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October 10th, 2009

La camioneta en la que tuve el accidente el año pasado sigue en el taller de reparación. Si, desde aquella vez, la pobre se la pasó arrumbada prácticamente un año en el terreno casi baldío de un buen amigo de mi padre, que dedica su vida a aquello del laminado y pintura, cuya costumbre era prometer cada semana que quedaría lista pronto. Hace poco mi padre decidió no creer más en la promesa y acertó en retirar la camioneta para llevarla con alguien más. Ese alguien más, en menos de una semana, ha avanzado bastante. Tanto que la camioneta ya está lista para entregarse, claro, después de resolver unos cuantos detallitos: encontrar el módulo de control electrónico de motor, el acumulador, un cristal para puerta derecho y el catalizador, partes que el buen amigo de mi padre se encargó de “tomar sin permiso” para venderlas. Aunque, bueno, ese buen amigo de mi padre dirá que solo las prestó.

Los viejos me abruman. Esa falta de entereza disfrazada de prudencia o aquello que le llaman “sabiduría que solo el tiempo y los golpes dan” da risa. Los viejos que conozco me abruman.

September 17th, 2009

La manera en que hemos denominado ese padecimiento, esos nuevos síntomas, ese cambio en la cultura, la nueva visión, el cristal distinto con que ahora nos tocará ver la vida es esa: “Síndrome de los 24″. Para los nacidos justo a la mitad de los ochentas este es (fue o será) el año donde se alcanza tan controversial edad en que, se supone, a todos nos dará por tomar en serio todas las situaciones inherentes a nuestra calidad como adultos. Como seres biológicamente desarrollados, con una carrera académica más o menos importante y una vida económicamente activa que despega, ¿Qué otra cosa haría falta para declararnos como individuos totalmente integrados a su vida en sociedad?

(Truenos).

Matrimonio. Hijos. La vida compartida. Elección. Coherencia. Eew.

Yo, aún con 23 y a menos de un mes para que se extingan, puedo tomar dos opciones: 1) Intentar sortear ese obstáculo al que, por infranqueable, terminaré rindiéndome sin remedio o 2) Rendirme de una vez, aceptar lo que me espera y entregarme a la dicha que acarrea todo ese paquete de prometedoras satisfacciones.

La opción 2 suena bonito, ¿Qué no?

July 30th, 2009

Cuando de emprender en internet se trata, lo primero que salta a la mente es un blog o una red de blogs comerciales que terminan siendo mediocres.

Nunca se está conforme con lo que es, mucho menos con la nacionalidad. Esto se acentúa si el mexicano viaja a Europa, regresa al país deseando ser italiano, francés o ya de perdida, español o portugués.

Ya ni en futbol se le ganaba a Estados Unidos. En realidad, la debilidad es la de solo conformarse con eso.

Lo más cercano que se está del “american way of life” es entrar a Starbucks.

El cuento de los cangrejos en el balde es una excusa universal.

Quizá no tenga casa propia, ni intente conseguirla. ¿Pero qué tal un iPhone nuevo?

El éxito en su vida académica no garantiza el éxito en la vida laboral.

El mexicano excita al ver circular un coche que no es suyo, una mujer atractiva que no conoce y presume del equipo de oficina que no le pretenece.

El producto más ingenioso que haya podido comercializarse con éxito en tiempos recientes es el kit de reno para tu coche.

Anularon su voto, ¿ahora qué?

January 15th, 2009

Hace poco en efectotequila apareció un artículo que recomendaba seguir en twitter a todo aquel que se atreviera a seguirte a ti bajo la excusa de hacerlo tan solo por que es cortés, amable y bien visto hacerlo. Creo yo que es terrible estar en twitter y encontrarme con que debo seguir a todos aquellos que me sigan. Supongo que hay una forma mejor de decidir.

Piensa en cómo funcionan los blogs. Normalmente visitas un blog, lees, navegas un rato entre el archivo, comentas si te da la gana o te brincas todos esos pasos si definitivamente el sitio no atrajo tu atención. Si después de todo el blog realmente te gustó, seguirás visitándolo, lo añadirás a tu lector de noticias, seguirás comentando de vez en cuando y me gustaría creer que lo haces sin esperar que ese autor que tanto te gusta vaya a tu blog y le encante también. Si resulta que le encanta, pues, fantástico. Sino, nada pasa, habrá otro montón de autores que si aprecien lo que escribes. En twitter pasa lo mismo, yo hago lo mismo. Aún así, para que quede un poco más claro, escribo una serie de razones por las que creo que no deberías seguirme en twitter. No es una lista que defina el perfil del twittero que si sigo, es una especie de guía que quizá te sirva, lee:

  • No sigo a las personas aleatoriamente, debo tener una buena razón para querer seguirte. Normalmente es porque te conozco en vivo o porque me interesa lo que haces y cómo lo haces. En general no soy recíproco, que tu me sigas no garantiza que yo lo haga. Así que si me sigues con la esperanza de que yo haga lo mismo, disculpa, pero no deberías seguirme.
  • Mi signo zodiacal es Libra, astrológicamente soy propenso a cambiar de opinión. Un día creeré que eres interesante, que lo que twitteas es relevante y que me importa lo que estés haciendo. Al día siguiente, sin aviso, sentiré lo contrario. ¿Te pondrás triste si de pronto dejo de seguirte? ¿Si? Entonces, no deberías seguirme.
  • Lo que escribo no suele ser de interés general. Quiero creer que las personas que me siguen lo hacen porque ven en mis twitteos algo relevante pues, después de todo, en twitter hablo (más o menos) sobre lo que hago o me pasa. Quiero creer que si me siguen no es solo para inflar su cuenta de “amigos”, sentirse populares o elevar su ranking en la aplicación de terceros de moda. Por eso, si no me conoces personalmente, si en serio no encuentras importante lo que twitteo, no deberías seguirme.
  • Afortunadamente encontré una fantástica opción que twitter ofrece de ocultar las replies que no vayan dirigidas a mí. Eso me ahorra aquello de “oh, mi amigo envía replies a alguien que no sigo, seguiré a ese que no sigo para ver sobre qué platican”. Tu deberías hacer lo mismo, elegir no ver las replies que no sean para tí y no seguir impulsivamente a las personas que el resto de tus amigos sigue. Si me sigues solo porque alguno de tus contactos me sigue creo que no deberías seguirme.
  • Twitter, desde que recuerdo, es un servicio muy distinto a lo que es un chat. Claro, es bien visto que de vez en cuando alguien te responda, sobre todo cuando buscas ayuda para resolver algo en Windows, una recomendación a la hora de la comida o desearte suerte en tu próxima entrevista de trabajo. Pero llega a ser irritante aparecerte en twitter, saludar a todos, esperar que te respondan, preguntarles qué tal va su día, esperar sus respuestas, comentar algo lindo sobre lo bien o mal que va su día, seguir esperando respuestas, etc, etc. Si crees que twitter funciona como un chat, si más de la mitad de tus twitteos son replies o si te da por esperar respuesta cuando llegas por la mañana a saludar, ni modo, creo que no deberías seguirme.
  • ¿Dónde vives? Entre las personas que sigo existen algunas cuantas que no conozco en persona, pero me gustaría alguna vez hacerlo. Eso se complica si no vives dentro del territorio mexicano. Es más, no vivir dentro de México o no ser mexicano tiene varias desventajas. Los temas en voga son distintos, la forma de usar el castellano suele ser otra, las noticias mexicanas podrían ser irrelevantes para tí y viceversa. Si no vives en México creo que probablemente no deberías seguirme.

El consejo general es: sigue a tus amigos, a tu familia, a las personas cercanas a tí, aquellas de quienes puedas aprender algo nuevo, personas que te diviertan. Y réstale importancia al si te siguen o no.

Quizá esté exagerando, ¿Merezco azotes?

January 14th, 2009

Hace poco me dijeron “Bien, sé que te gusta el pollo pero, ¿hay algo que no te guste comer?”. Después de pensarlo unos dos segundos dije que no recordaba algo que me pareciera tan desagradable para no comerlo. Claro, sabemos que hay cosas que no se comen, aviones o cristal por ejemplo, pero de las cosas comunmente comestibles no podía seleccionar algo para odiar. Eso hasta esta semana, cuando mi madre (si, todavía vivo con mi madre) cocinó un guiso que había dejado de preparar hacía ya unos 12 años, por eso era yo tan feliz, tanto tiempo sin probar esa horrible receta me había hecho olvidar los terribles sabores y conservaba la idea de que todo lo comestible en este mundo era delicioso.

El platillo es tan espantoso que no tiene nombre, por lo menos mi madre no lo sabe. Yo lo he bautizado y, además, les traigo aquí la receta por si se atreven a probar cosa tan nauseabunda. Claro, es mi propia interpretación de la receta, les advierto que yo no sé las cantidades y porciones exactas para llevar a cabo este guiso así que si quieren aprender a cocinar deberían consultar a un experto.

“Espanto a la cacerola”

Tiempo de preparación: ¡Tómate tu tiempo! No hay prisa.

Dificultad: ¿Para prepararlo? Fácil, creo. El problema es comerlo.

Ingredientes: Salchichas, todas las que haya en tu refrigerador. Chorizo, todo el que puedas conseguir. Muchas alubias o aluvias, depende del analfabetismo de tu expendedor de verduras. Las aluvias o alubias son unos frijolitos que sufren de vitiligio. ¿Qué más? Pollo, una pechuga será suficiente. También lleva arroz. Cebolla y apio, bueno, si quieres.

Modo de preparación: Lo primero que hay que hacer es cocinas las aluvias o alubias. Funcionan igual que los frijoles comunes y corrientes, necesitarás agua, una olla, sal y vigilar que el nivel de agua no baje, si baja agrega más agua. Así hasta que estén bien cocidos. Si alguna vez has cocinado caldo de pollo, la segunda parte será fácil: colocas el pollo a hervir en agua, el agua se teñirá de color orina y el pollo se verá pálido. Puedes usar un poco de sal, agregar verduras (papas o zanahorias, por ejemplo) solo para aprovechar que el agua hervirá, puedes hacer después una ensalada o algo. Eso si, como parte de la receta, el apio y la cebolla se hierven junto con el pollo. De hecho, todo termina en ese caldo.

Usa una sartén para freír las salchichas y el chorizo, éstos deben ir rebanados en rodajas. Cuando estén listos, los agregas al caldo de pollo. El arroz se cocina a la manera tradicional, se fríe un poco y cuando comience a verse traslúcido es hora de pasarlo a hervir en más agua junto a un poco de mantequilla. El agua se evaporará y el arroz se esponjará, cuando se vea como en el empaque será momento de vaciarlo al caldo de pollo.

Ahora ya tenemos un caldo de pollo, chorizo, salchicha, arroz, apio y cebolla. Las aluvias o alubias, en este momento, ya deben estar listas, se integran (si, también) al caldo de pollo, chorizo, salchicha, arroz, apio y cebolla.

Es todo, has cocinado con éxito el “Espanto a la Cacerola”.

Sírvase sopresivamente, no avise, presente el plato frente al comensal y amenace con no permitirle retirarse hasta que, por lo menos, haya terminado con la mitad (no podemos ser tan crueles). Que esté caliente, eso si. Es un platillo perfecto para servirse en ocasiones especiales como castigos, retos o programas televisivos (de esos donde le cubren los ojos al concursante).

Por lo menos yo, cuando me lo servían, si lo sentía como un castigo.

( Somebody puts Something in my Drink es una canción de los Ramones de su disco de 1986 titulado “Animal Boy” )

January 7th, 2009

Entre los propósitos para este año traté de incluir uno más relacionado con la fotografía. Todo este tiempo que llevo con la foto análoga me he negado a “experimentar” con cosas como el redscale o el crossprocess, así que se me ocurrió que podría ser bueno intentar algo de eso este año. El problema es que no le encuentro una aplicación útil a esas técnicas, por consecuencia, me sigo negando a usarlas.

Primero, el redscale. Basicamente sacas toda la película de la lata y la devuelves colocándola de manera invertida, haciendo que la capa de la película que normalmente se expone al último (la roja) quede como la primera. El orden de las capas, normalmente, es azul, verde y rojo. Si la inviertes, quedaría rojo, verde y azul, provocando que obtengas imágenes con tonalidades rojas, principalmente. El único cambio que consigues usando el redscale es ese, tus fotos saldrán rojas. Y nada más. Nada emocionante.

Es por eso que dejaré de lado el redscale, no encuentro alguna razón creativa o práctica para intentarlo.

Segundo, el crossprocess. Los lomógrafos lo aman. Solo necesitas llevar tu película a revelar, pero pedir que lo hagan con un proceso distinto al común. Si llevas película negativa, pide que la revelen como si fuera una positiva y viceversa. Lo que se logra con esta técnica son fotografías con colores increíblemente saturados y contrastes muy altos, aunque, de eso no se puede estar totalmente seguro, los resultados siempre varían (dependiendo de qué proceso uses, la marca de la película, etc) y en eso, imagino, reside la popularidad de esa alteración: lo que sale en las fotos, al final, es una sorpresa. De cualquier manera, igual que en el redscale, el crossprocess no tiene ningún uso práctico y, del lado creativo, nunca tendrás control sobre el resultado, lo que obtengas variará siempre, así que no es posible usar esta técnica para un fin específico debido a lo impredecible de su naturaleza.

Como no suelo fotografiar mujeres indígenas de trajes coloridos sobre fondos verdes, el crossprocess no es para mí. Generalmente, los fotógrafos que usan el crossprocess van por la calle capturando al azar objetos coloridos con la idea de terminar con imágenes que impacten gracias al color olvidándose por completo que por encima de eso está la composición. Aunque seas lomógrafo (y defiendas el decálogo) no tienes una buena razón para no preocuparte acerca del orden que darás a los objetos en tus fotos.

A los que usan redscale simplemente no los comprendo.

Si me atrevo a experimentar este año seguramente será con la iluminación. Los últimos dos meses del 2008, gracias a Ray, me la pasé jugando con un flash externo y la Rebel K2, viendo de qué manera mejoran las fotografías usando luz artificial. Le he sacado provecho y he logrado una que otra foto decente. También he logrado otro montón más de fotografías que no sirven para nada pero, después de todo, algo he estado aprendiendo.

Recuerdo que hace un año me negaba a usar un flash.

( Hay un disco llamado “Cupaima”. Es de Chavela Vargas. Fue presentado en 2006 e incluye el tema Las Simples Cosas que seguramente a un montón de intérpretes más les ha tocado cantar )

December 26th, 2007

Gracias a todo mundo que me deseó Feliz Navidad, yo también deseo que la hayan pasado bien y cada uno a su modo. Recibí felicitaciones en todo lugar que visité, la mayoría de quienes conozco se portan mejor estos días, el resto ya ha mantenido un comportamiento impecable este año así que no hay que preocuparse por ellos pues seguirán con esa actitud durante el 2008. Mi día 25 no fué de lo más feliz, más bien fué aburrido. El 24 si me la pasé bien, cené con mis hermanos (claro, faltó Kennasaw), mis padres y se agregó a nuestra fiesta el buen primo Daniel. Después de cenar platicamos todos acerca del viejo barrio dónde vivió mi madre, hablamos mucho acerca de vacas, vegetarianismo, budismo y el resto de las religiones, el placazo y la organización tapatía en pro de la bicicleta y ya no recuerdo de qué más, pero todo fué interesante, de alguna manera. La Noche Buena rulz.

El 25, aburrido, visitamos a parte de la familia, aunque terminé en casa de la tía de no sé quién rodeado de personas a quienes veía por primera vez y no despertaban un serio interés en mi por conocerlos. Creo que entrar a esa casa esquivando las botellas vacías de Tequila que habían dejado sobre el suelo fué mala señal. No pude comer ahí, había un terrible olor a cigarro así que sufrí hambre hasta que regresé a mi casa ya muy tarde. Y todavía me preguntaban, cómo lo hace el Guasón, “¿Porqué tan serio?”.

Claro, a mí me gusta beber, pero no soporto a los borrachos.

( El primo Daniel siempre que me visita suele llevar los CD’s que recién ha conseguido, los escuchamos y yo aprovecho para rippearlos, je. Esta vez llevó el “Hail to the Thief” de Radiohead lanzado el 2003, donde se encuentra el track llamado There, There )

August 16th, 2007

A veces me arrepiento. No de las cosas trascendentales, sino de las pequeñas e insignificantes decisiones a las que después odiamos por haberlas tomado. Pues, este fin de semana, fuí invitado a un bautizo. Normalmente cuando me invitan a esa clase de celebraciones llevo mi cámara y fotografío lo más que se puede. A veces imprimo las fotos, a veces no, pero cuando las imprimo las regalo al festejado. Al final no me dedico a eso, siempre habrá profesionales que hagan el trabajo.

Ese día del bautizo decidí no llevar mi cámara. Cuando la llevo me siento obligado a usarla, retrato a los invitados, al niño (niña, en este caso) recién bautizado, al papá, a la mamá, los padrinos o papá, mamá, padrinos e hijo. Pero, esta vez no. Esta vez iba a la fiesta, a comer, talvéz a bailar y dejaría los retratos a los profesionales, para eso están. Ahora me arrepiento.

En la ceremonia del bautizo en sí, no hubo nada interesante. De todos modos me prestaron un K790 para fotografíar el momento de la pila, el agua y todo eso. Y, de todos modos, había un hombre y mayor contratado para registrar todo lindo momento. Lo interesante fué en la fiesta, ahí comencé a pensar que había sido un error salir sin cámara, por todo rincón del lugar que se rentó para festejar se podía ver acciones y objetos que merecían ser fotografiados. “¡Maldición!” me decía a mí mismo.

Había muchos niños, juegos, un “brincolín” y hasta un toro mecánico en miniatura. Me acercaba e imaginaba como podrían haber quedado las fotos, hasta cerraba un ojo tratando de encuadrar. “Demonios” me decía. Ya más tarde llegó una mujer joven, con dos réflex al hombro, anduvo de mesa en mesa fotografiando a los invitados (a mí me tocó salir con mi abuela, una tía y mi sobrina), colocó a la recién bautizada en el jardín, batalló para que volteara a ver la lente, fotografió al papá, la mamá, padrinos, etc. Ya, por lo menos, alguien fotografió el asunto y no me sentía tan mal por haber dejado mi cámara en casa. Un par de horas después, la fotógrafa regresó con las fotos, pegadas en un portaretratos de papel y las repartió. No sé cuánto habrá cobrado esa mujer, personalmente no pagaría mucho por lo hizo. Las fotos de mesa en mesa eran horribles, veías botellas cubriendo la cara de algún invitado o gente de otras mesas dando la espalda. También hizo retratos a varios niños y no tuvo la delicadeza de agacharse para fotografiarlos. Usó bastante flash, la sombra de las personas se proyectaba contra la pared y parecía que usaban cabello a la afro. Al pobre padrino se le ocurrió llevar pantalón negro y en la foto más importante (la de mamá, papá, padrinos y bautizada) se confundía con un arbusto del jardín, imposible saber donde terminaba el pantalón y donde comenzaba el arbusto.

Terminó la fiesta y yo ya no entendía porque decidí no llevar la cámara. Además, no disfruté mucho, pasé parte de la tarde cuidiando que mi sobrina no cayera del columpio o de la resbaladilla. Habría disfrutado más la tarde de haber llevado la cámara, además, mi sobrina siempre posa.

Yo aparecí en la foto con la piel demasiado blanca y los labios demasiado rojos. Maldita mujer fotógrafa.

( Mi Viejo, interpretada por Vicente Fernández, debe aparecer en alguno de sus tantos discos. ¿Compositor? Ni idea. Fotografías bendecidas y bien expuestas a quien cuente el dato )

June 12th, 2007

Digamos que, por curiosidad, me dirigí al cine a ver por fin el super documental de Olallo Rubio “Y tu ¿Cuánto cuestas?”, en internet, Olallo es el conocidísimo podcaster que lleva a la comodidad de tu iTunes un montón de quejas socio-políticas adheridas a bromas de relleno. En Guadalajara ese documental se presentó  durante el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (en su edición XXII), pero, por el difícil horario no pude verlo. Solo hubo que esperar dos meses para que apareciera en la principal cadena de cines del país, para que todos en México (o la mayoría) pudiera disfrutarlo.

Debo decir que desde el momento que supe de qué trataba el documental y de quién venía solo la curiosidad me tenía atado a la idea de verlo. Los documentales suelen ser bastante buenos, vas, los ves y sales con la mente llena de moralejas y ganas de cambiar. Al día siguiente talvéz olvides tus ganas de cambiar, pero, por lo menos el impacto inmediato del documental se logró. Ahora, con respecto a “Y tu ¿Cuánto cuestas?”, en este momento, este post pasa a ser parte de todos aquellos que han estado criticando el contenido mediocre y gastado que se presentan en esos 90 minutos de animaciones vistosas y ese odioso humor que pretende ser irónico.

Lo primero, el objetivo del documental no me quedó claro. Se presentan datos de manera aleatoria, el tema cambia de igual manera, pasan de la influencia de los medios en las decisiones humanas a la visión gringa de México y viceversa. Coca-Cola y su plan diabólico de conquistar lo que queda del mundo. Después legalización de drogas y un segmento de comicidad mal lograda, luego “¿te gustaría ser negro?”, la guerra en Iraq, clonación, Chiapas y el consumo de Coca-Cola, Taco Bell, Coca-Cola es mala, la tele es mala, ¡Coca-Cola es mala! Vuelven a la visión gringa de México y viceversa y así. Talvéz no sea el orden correcto, pero no importa, así, al azar, se presentan todos los casos dejando no muy claro si deberías tomarlo todo en serio, dada la naturaleza del propio autor al que no se le reconoce por ser un tipo prudente o sensato.

Así que, jamás comprendí si la respuesta a la pregunta en el título era la de conocer el valor comercial de un cuerpo humano en el mercado negro o el valor moral de cada uno de nosotros. Esperaba un mensaje de igualdad y una invitación a respetarnos los unos a los otros, pero, el único consejo que recibes (hasta el final) te hace pensar que Olallo es tan solo un tipo arrogante.

Comentarios Aleatorios:

1) Aunque el documental denuncia desde el principio la tenebrosa intervención de los medios en el intelecto de las masas y, abiertamente, culpa a la Coca-Cola y a Pemex de distintas actitudes dañinas, jamás, en ningún momento, el narrador menciona el nombre de Televisa o TVAzteca. Aparece el logo de Televisa, un par de veces, pero nada más.
2) El único dato que podría ser interesante es el valor total de un cuerpo humano, sus órganos y tejidos, cada uno con su precio por gramo o mililitro. Pero, todo se derrumba cuando observas que no hay ninguna fuente que sostenga tales datos. Uno de los entrevistados en Nueva York mencionó que en e-bay pudo ver a un tipo que trató de subastar uno de sus riñones alcanzando un precio nada despreciable. Pero nada más.

Apoyen el cine Mexicano, al bueno.

( De la female fronted metal band conocida como Dream Theater, la pieza The Root of All Evil, contenida en el álbum “Octavarium” del 2006 )

March 26th, 2007

Tan popular se ha vuelto en México aquello del tunning car (prácticamente desde que apareció “The Fast and the Furious”) que la gente ha creado clubs, organizan carreras clandestinas (la policía los atrapa), hay concursos de originalidad y cosas así. Este fin de semana, en la Expo Guadalajara, se organizó algo llamado Expo Car Audio que pretendría reunir no sé si a expertos en audio o a modificadores o ya de perdida a un buen número de asistentes.

Yo tengo siempre una actitud pesimista sobre las expos automotrices en México (exceptuando las de la frontera norte). Invariablemente encuentras automóviles que se ven espectaculares de lejos pero que fallan a la hora de los detalles, pantallas inútiles que inundan el auto, estereotipos, pretenciones, fayuca y/o electrónicos chinos, piratería y demás actitides y acciones que anuncian, desde que entras, que fué una terrible idea pagar tanto dinero por entrar. Es terrible, pero siempre acierto, todo eso que describí fué con lo que me topé en la Expo Guadalajara.

Hay una extraña costumbre dentro de los “amantes” del tunning car, consiguen un auto y lo primero que hacen es montarle al interior un dineral en pantallas, bocinas o luces. Estoy de acuerdo que la comodidad del conductor y pasajeros es primordial, pero es una exageración (y una terrible idea) colocar un monitor de 15 pulgadas al centro del tablero. O instalar pantallas en las cabeceras siendo que nadie podría ir sentado viéndolas porque la parte trasera está llena de amplificadores. Peor aún, hacer todo eso en un automóvil que supuestamente es de uso diario. Todavía peor, hacerlo mal. Se reemplaza el tablero con una pieza de fibra de vidrio deformada, vieja y mal pintada, los cables corren a travez del piso cuando deberían ir ocultos, utilizan elementos que se ven “chidos” (luces de neón, terciopelo, cráneos que parecen humanos) pero que en la práctica son “gachos” (nacos, pues).

Desde un punto de vista muy particular (como siempre es en un blog), creo que el principal espiritu del tunning car es la velocidad. Ir más rápido. Y se trata de hacerlo con elementos que no están hechos específicamente para eso. Puedes tomar el coche viejo de tu papá y terminar con una bella máquina, ligera, potente y muy personal. Se trata de invertir tiempo y dinero propio para crear algo que al final valorarás (por ese tiempo y ese dinero propio que invertiste).

La principal atracción de la Expo fué una persona: Chip Foose. Menciono que es el más famoso restaurador / modificador / artista dentro del mundo televisivo / automotríz. Se le conoce por Overhaulin’, el programa donde se roban un coche maltrecho y en siete días lo devuelven mejor que nuevo (como “Enchúlame la máquina” pero con menos negros y más creatividad). Y si, Foose estuvo ahí, firmó autógrafos, paseó por la expo y se dejó fotografíar. Hubo ahí otra decepción: no hubo autos de Foose.

Hay unos detalles que deberían cuidarse si alguna vez deciden organizar otro evento:

- Para los “tunneros”, se notó que los automóviles más visitados en este evento fueron, irónicamente, los más sobrios en cuanto a audio, pero mayor inversión en exteriores, motor y cuidado en los detalles.
- Si hay body painting, procuren que las mujeres si sean atractivas.
- No permitan que Vaca Meters lleve sus horribles creaciones.
- Utilicen los exteriores. Motores encendidos, gente amontonada y lugares cerrados no se llevan bien.
- Resérvense en derecho de admisión de los expositores, la gente agradecerá más la calidad sobre la cantidad.
- Boletos a precio justo (cien pesos es un robo) o al mismo precio pero con algún plus (un recuerdito, llavero, poster firmado por chica que si es atractiva, una chela, etc.).

¡Qué bueno que mis boletos fueron gratis!

( De Van Halen, grabada para lanzarse en el disco “1984″, la pieza Panama )