
Digamos que, por curiosidad, me dirigí al cine a ver por fin el super documental de Olallo Rubio “Y tu ¿Cuánto cuestas?”, en internet, Olallo es el conocidísimo podcaster que lleva a la comodidad de tu iTunes un montón de quejas socio-políticas adheridas a bromas de relleno. En Guadalajara ese documental se presentó durante el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (en su edición XXII), pero, por el difícil horario no pude verlo. Solo hubo que esperar dos meses para que apareciera en la principal cadena de cines del país, para que todos en México (o la mayoría) pudiera disfrutarlo.
Debo decir que desde el momento que supe de qué trataba el documental y de quién venía solo la curiosidad me tenía atado a la idea de verlo. Los documentales suelen ser bastante buenos, vas, los ves y sales con la mente llena de moralejas y ganas de cambiar. Al día siguiente talvéz olvides tus ganas de cambiar, pero, por lo menos el impacto inmediato del documental se logró. Ahora, con respecto a “Y tu ¿Cuánto cuestas?”, en este momento, este post pasa a ser parte de todos aquellos que han estado criticando el contenido mediocre y gastado que se presentan en esos 90 minutos de animaciones vistosas y ese odioso humor que pretende ser irónico.
Lo primero, el objetivo del documental no me quedó claro. Se presentan datos de manera aleatoria, el tema cambia de igual manera, pasan de la influencia de los medios en las decisiones humanas a la visión gringa de México y viceversa. Coca-Cola y su plan diabólico de conquistar lo que queda del mundo. Después legalización de drogas y un segmento de comicidad mal lograda, luego “¿te gustaría ser negro?”, la guerra en Iraq, clonación, Chiapas y el consumo de Coca-Cola, Taco Bell, Coca-Cola es mala, la tele es mala, ¡Coca-Cola es mala! Vuelven a la visión gringa de México y viceversa y así. Talvéz no sea el orden correcto, pero no importa, así, al azar, se presentan todos los casos dejando no muy claro si deberías tomarlo todo en serio, dada la naturaleza del propio autor al que no se le reconoce por ser un tipo prudente o sensato.
Así que, jamás comprendí si la respuesta a la pregunta en el título era la de conocer el valor comercial de un cuerpo humano en el mercado negro o el valor moral de cada uno de nosotros. Esperaba un mensaje de igualdad y una invitación a respetarnos los unos a los otros, pero, el único consejo que recibes (hasta el final) te hace pensar que Olallo es tan solo un tipo arrogante.
Comentarios Aleatorios:
1) Aunque el documental denuncia desde el principio la tenebrosa intervención de los medios en el intelecto de las masas y, abiertamente, culpa a la Coca-Cola y a Pemex de distintas actitudes dañinas, jamás, en ningún momento, el narrador menciona el nombre de Televisa o TVAzteca. Aparece el logo de Televisa, un par de veces, pero nada más.
2) El único dato que podría ser interesante es el valor total de un cuerpo humano, sus órganos y tejidos, cada uno con su precio por gramo o mililitro. Pero, todo se derrumba cuando observas que no hay ninguna fuente que sostenga tales datos. Uno de los entrevistados en Nueva York mencionó que en e-bay pudo ver a un tipo que trató de subastar uno de sus riñones alcanzando un precio nada despreciable. Pero nada más.
Apoyen el cine Mexicano, al bueno.
( De la female fronted metal band conocida como Dream Theater, la pieza The Root of All Evil, contenida en el álbum “Octavarium” del 2006 )
Aprovechando tiempo libre, miércoles de 2×1 y las ganas de ver buen cine:
300
Quizá sea gay ir por Esparta paseándote con calzoncillos y capas rojas de terciopelo. Al menos es la visión que varios bloggers tienen acerca de “300″, la versión cinematográfica del cómic del mismo nombre publicado por allá del 97 y creado ya saben por quien. Los elementos gay (bastante agradables para las chicas, “envidia” nos dirán ella) se nivelan con la sangre, el sexo y el rock que van uno tras otro y se presentan aprovechando una fotografía bastante peculiar y unos efectos visuales que, a mi parecer, hacen de transición entre las viñetas originales del cómic haciendo uso de zoom-in y zoom-out, cámaras lentas, sangre brotando y cámaras actuando como satélites alrededor de los pesonajes. Algo así como “Matrix meets Kill Bill”.
“¿Ves amigo? Traje más soldados que tú”
¿De qué se trata? Historia en general, así que el final ya podrían saberlo antes de entrar a la sala de cine (si es que a este momento todavía está exhibiéndose). Ya sobra decir que es bastante recomendable verla (clasificación C, sangre, sexo, rock hablan por si mismos).
Si aquí hubiera palomitas o estrellitas o calificación “300″ tendría todas las palomitas o estrellitas o alcanzaría la más alta calificación.
El Último Rey de Escocia
Logré verla unos cuandos días antes de que comenzaran las vacaciones de semana santa y, al día de hoy, ha desaparecido de las salas. Ambientada en los ‘70, es una historia de drama acerca de un recién egresado doctor Escocés que decide al azar viajar a Uganda con ganas de aventura y hacer buenas obras. Basada en un hecho real y un personaje real, pero se inserta un personaje ficticio, el filme se centra en relación que existe entre los dos, el médico escocés y el dictador de Uganda, Amín, comandante que en aquellos años alcanzó la presidencia del país después de un golpe de estado.
“El miedo a morir solo demuestra lo valiosa que crees que es tu vida”
Una trama que alcanza niveles altos de suspenso (¡ja! frase de crítico, ya soy crítico) y que pasan de la felicidad hasta la violencia y locura. Forest Whitaker (quién hace de Amín) se llevó el Oscar por su actuación y es que, en serio, es fantástica. Amín es un tipo desquiciado, sanguinario, frío y en segundo pasa a caristmático, amable y cariñoso. La película, buena como un espéctaculo de suspenso, pero bastante menospreciada por haberse convertido en un filme para entretener y no como un rígido documental. Aún así, se llevaría las palomitas, estrellitas, ovación de pie y que recogieras tu basura de la sala en forma de respeto.
De Ángeles Flores y Fuentes
Dentro del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, en su edición 22, se presentaron bastantes filmes hechos en México que raramente podrían ser mostrados en cualquier otro lado. No por falta de calidad, ni idea tengo porqué, en el caso de esta película “De Ángeles Flores y Fuentes” he pensado que podría fácilmente caer dentro del gusto de cualquiera ya que es una combinación de drama y comicidad (más del segundo que del primero) que dan como resultado una película agradable, sin complicaciones, digerible pues, sin las complicaciones de los cortometrajes que sí le tiran más a lo artístico (o tratan de).
Fácil, la película trata de una mujer de clase alta que invadida por la nostalgia decide contactar a su antiguo novio (un hippie / pensador / revolucionario llamado Ángel Flores Fuentes) con el fin de recordar buenos tiempos. Tratando de averigüar la forma de contactar a este Ángel, la mujer cae en las páginas blancas del directorio teléfonico y se encuentra con tres personas del mismo nombre. Deja un mensaje a cada uno, dejando tres mensajes de amor desesperado que cada Ángel Flores Fuentes tendrá que interpretar causando un impacto diferente en cada uno y en la mujer misma. A partir de esas llamadas comienza una historia de coincidencias chuscas y resultados (jaja) inesperados para cada Ángel. Porque hay que tener presente que solo uno de estos hombres es el correcto, el que la mujer está buscando.
“Ya, en serio ¿Eres putito?”
Un elemento interesante en esta película (para mí) es que ha sido rodada en la Ciudad de Guadalajara, en locaciones interiores y exteriores que son fáciles de reconocer. La Preparatoria de Jalisco (la Prepa 1), la avenida Revolución, conjuntos habitacionales de la Calzada Indepedencia, el restaurant Nude, etc. Otro elemento tapatío es la música, con temas de Elis Paprika, Nata y apariciones en cámara de Telefunka y Garigoles.
La presentación del filme, en tres partes diferentes (una para cada Ángel) y dirigida cada una por un director distinto te involucra más en las situaciones enredadas que un solo hecho puede causar, te das cuenta que no siempre hay que ser tan instintivo, hay que pensar las cosas dos veces.
Escribí bastante acerca de esta ¿no? Nótese que la recomiendo. Ojalá haya suerte y que alguna vez alcance las salas de cine comercial o mínimo la televisión.
Te Espero en Otro Mundo.
He aquí el lado contrario de las películas mexicanas. El otro largometraje que también vi durante el Festival Internacional de Cine, al contrario de “De Ángeles Flores y Fuentes” esta es más, cómo lo decía, motivada por lo artístico. El resultado es distinto (y más complejo), logrando una cercanía con las personalidades en la pantalla que con las situaciones. Ahora, la película nos habla acerca de alcanzar la felicidad y de no limitarse de buscarla en el futuro o disfrutarla en el presente. Existirán siempre motivos para no haberla disfrutado, pero nada nos limita a conseguirla, así sea en esta vida… o en otras.
“Soy libra, pero no parezco”
Me gustaría verla de nuevo, algo que quizá no sea posible por la naturaleza del propio filme ya que es algo más profundo, motivaciones y sentimientos, por encima del deseo comercial. Dramática, al punto de provocar lágrimas. Bella, por que siempre es bello ser feliz o haberlo sido (¿qué no?).
Comentarios aleatorios:
1) El alcance de “300″ en la cultura popular: fotomontajes divertidos y manipulación de imágenes.
2) En las mexicanas: a pesar de estar viendo la escena más dramática y seria de la película, la gente se sigue riendo cuando algún personaje pronuncia cualquier palabra altisonante.
3) Los asientos en los palcos del Teatro Diana, sede del Festival, son incómodos, no hay suficiente espacio para las piernas.
4) Mencionando al Diana, había meseros (no sabría como llamarlos, ¿Porqué meseros si no había mesas?), pero no me arriesgué a ordenar ni un refresco, podría ser gratis o al revés. Chance ocurría lo del año anterior.
¿Les ha pasado que dejan de postear un rato y todo lo que querían escribir se les junta? A mí si.
(Originalmente de Bronco, ahora “El Gigante de América”, pero con una interpretación en el reciente álbum “Tributo al más Grande” a cargo de Jumbo, la canción Lágrimas, Sal y Limón)