
Cuando conseguí a Úrsula estaba planeado que viajara acompañada de otra cámara, junto a una Polaroid. Pero, después de investigar un poco me dí cuenta que los cartuchos que esa cámara usa están descontinuados, no se fabrican más, sería muy difícil o imposible encontrarlos. Así que preferí que la cámara se quedara donde está, con mi hermano en Carolina del Norte. La veo y al parecer está muy bien cuidada y debe funcionar perfecto, es una buena pieza de colección. Eso imagino yo, no sé cuán valiosa pueda ser esa cámara. La cosa es que me quedé con muchas ganas de una Polaroid, es mágico (o algo así) el momento después de disparar, cuando la placa es expulsada y en ella comienza a aparecer una imágen. Es bonito ¿No? Creo que hay unas cuantas fotos de cuando tenía como 10 años, unos familiares estuvieron de vacaciones y se hospedaron en mi casa. Llegaron por la noche y aprovecharon que éramos varios quienes los recibimos para tomarnos la foto con el aparato extraño que no lucía como cámara, yo solo conocía las de 35mm y las pequeñas Kodak 110 así que una Polaroid era algo que no había visto antes. Creo que fué muy loco ver la foto que justo había sido tomada ya estaba impresa y lista para presumirse.
Según yo mi madre conservaba esas fotos, parece que no.
Todavía con ganas de una Polaroid. La única (única) desventaja que le veo es el tamaño de las fotos. Yo sé que si trataran de hacer más grandes las placas las cámaras también aumentarían su volumen, una lástima, aunque no dudo que existan Polaroid en formatos más altos y anchos, las camaritas que actualmente se venden no pasan del tamaño común que ya todos conocemos. Ví una que talvéz no sea Polaroid, pero usa película instantánea y las placas quedan de buen tamaño. Una Fujifilm que le he visto colgada al cuello a algunos viejecitos de la Plaza Tapatía, de los que venden las instantáneas a los turistas. Luce como una 35mm cualquiera, pero con gigantismo. Por fortuna también he visto la cámara en una tiendita de fotografía, es nueva y cuesta 550 pesos. Los cartuchos todavía se fabrican y se venden en unos 150 pesos. Creo que terminaré comprándola, nada más por el tamaño de las imágenes y la nula dificultad de encontrar los cartuchos.
Aún así, siento la tentación por conseguir una Polaroid. Al principio siempre ví a esas cámaras como una point-and-shoot cualquiera, el usuario no se preocupa por nada más que encuadrar los objetos en el visor y presionar el disparador. Apenas hace poco me dí cuenta que hay cámaras que tienen más que ofrecer a los que se sienten muy pro y nostálgicos. Hay una cámara moderna, llamada image1200, usa unas placas un poco más amplias comparadas con las normales, además, tiene una pantalla lcd que sirve como visor, algo bastante útil y único en una cámara análoga. Hay otra cámara, de la que me enamoré con solo verla. La SX-70, fabricada por los 70’s y al día de hoy descontinuada, igual que sus cartuchos. El aparato es precioso, tiene unos bordes metálicos, brillantes y parte del cuerpo está forrado en piel. Es SLR, se pliega y tiene control manual del enfoque. Aunque ya no se fabrica se puede conseguir en ebay la versión original o la versión con enfoque automático (que usa un sonar ¡Como los submarinos!) que apareció en el mercado poco después, no es tan linda pues se reemplaza el cromo y la piel por plástico negro, pero está muy bien de cualquier modo. Aunque los cartuchos para esa cámara ya no se fabrican, hay una tienda en línea que se dedica a venderlos, también venden cámaras clásicas (como las que menciono aquí) reconstruídas, caras eso sí, pero con garantía hasta de un año, podría decirse que compras una cámara nueva. También venden cartuchos para la cámara que guarda mi hermano, así que podría darle una segunda vida a ese aparato.
Precisamente mi hermano comentó una vez “tu y tus amigos son unos frikis amantes de cualquier cosa que registre imágenes”. Tiene razón.
( De los Black Eyed Peas y registrada en su disco “Elephunk” del 2003 el tema Smells Like Funk )
Eres Pedro Humberto Lopez Salazar? Si que sí, salió una foto tuya en el Mural…
Ese mero soy yo
¡Qué chido!
yeah! compré el periódico y se lo presumí a mis alumnos