
La semana pasada fué pesada, comenzó mal pero finalmente me dí cuenta que la clave del éxito es ser montonero e ir armado. Obtendrás todo lo que desees, aunque grites como niña.
Bien, creo que si tengo algo más o menos lindo que contar, esta semana conseguí una Polaroid-Polaroid que será la cámara que usaré mientras consigo una digital que llene el vacío que Úrsula dejó cuando fué alejada de mi lado. Acerca de la Polaroid, es una One600 Classic, está hermosa, grande y pesada, nunca creí que fuera pesada. La cámara se vende sola, sin película, lo bueno es que todavía no es gran problema encontrar cartuchos para una 600. En un Aurerra cercano a mi casa encontré bastantes paquetes de película que por la baja demanda les han hecho un descuento, compré un 600 y un 779 que, dicen, muestra imágenes de mejor color y mayor nitidez, según Polaroid es perfecto para aseguradoras y casos policiacos (donde hay sangre y muchos detalles). Lo que no me gusta es que ambas tienen acabado brillante, todavía no comprenden que el mate es lo de hoy. Yo no tengo scanner, así que las fotos tardarán un rato en llegar a flickr, mientras tanto ya fotografié azucar, café y un vegetal además de el anuncio luminoso de la maléfica transnacional que estoy aprendiendo a amar.
Mientras tanto, me daré una vuelta a la FIL y talvéz compre un libro de Trino.
Pues, por fin me decidí a participar en el concurso fotográfico de los chicos de El Mural. Digamos que lo único feo del asunto era aquello de “ceder los derechos autorales de la obra” por el solo hecho de participar. No pasa nada, mis fotos solo están sirviendo para ocupar espacio en mi disco duro y en flickr, si mi suerte (la clase de suerte que me hace ganar cosas) sigue como hasta hoy, me tocaría ganar una cámara compacta de Kodak, eso ya es algo.
Envié una foto que me gusta bastante, la tomé hace un par de meses cuando recién estrenaba mi H7.
Todos los mártes aparecen publicadas las mejores imágenes que los buenos muchachos del periódico recibieron durante la semana, aunque yo no desperté temprano para correr a comprar la publicación, me entero por un comentario en este blog y por una imágen en flickr que sí aparezco entre la selección de fotografías. Lindo ¿Verdad? Además, están junto conmigo (y yo junto con ellos) otros tres flickeros: Elías, R@y, Miguelito y Ramiro. Invadimos una página de El Mural.
Ya envié una segunda fotografía, ya les contaré si aparece la próxima semana o no.
( Del Álbum “Nada Personal” lanzado en 1985 el tema Nada Personal de Soda Stereo )
Cuando conseguí a Úrsula estaba planeado que viajara acompañada de otra cámara, junto a una Polaroid. Pero, después de investigar un poco me dí cuenta que los cartuchos que esa cámara usa están descontinuados, no se fabrican más, sería muy difícil o imposible encontrarlos. Así que preferí que la cámara se quedara donde está, con mi hermano en Carolina del Norte. La veo y al parecer está muy bien cuidada y debe funcionar perfecto, es una buena pieza de colección. Eso imagino yo, no sé cuán valiosa pueda ser esa cámara. La cosa es que me quedé con muchas ganas de una Polaroid, es mágico (o algo así) el momento después de disparar, cuando la placa es expulsada y en ella comienza a aparecer una imágen. Es bonito ¿No? Creo que hay unas cuantas fotos de cuando tenía como 10 años, unos familiares estuvieron de vacaciones y se hospedaron en mi casa. Llegaron por la noche y aprovecharon que éramos varios quienes los recibimos para tomarnos la foto con el aparato extraño que no lucía como cámara, yo solo conocía las de 35mm y las pequeñas Kodak 110 así que una Polaroid era algo que no había visto antes. Creo que fué muy loco ver la foto que justo había sido tomada ya estaba impresa y lista para presumirse.
Según yo mi madre conservaba esas fotos, parece que no.
Todavía con ganas de una Polaroid. La única (única) desventaja que le veo es el tamaño de las fotos. Yo sé que si trataran de hacer más grandes las placas las cámaras también aumentarían su volumen, una lástima, aunque no dudo que existan Polaroid en formatos más altos y anchos, las camaritas que actualmente se venden no pasan del tamaño común que ya todos conocemos. Ví una que talvéz no sea Polaroid, pero usa película instantánea y las placas quedan de buen tamaño. Una Fujifilm que le he visto colgada al cuello a algunos viejecitos de la Plaza Tapatía, de los que venden las instantáneas a los turistas. Luce como una 35mm cualquiera, pero con gigantismo. Por fortuna también he visto la cámara en una tiendita de fotografía, es nueva y cuesta 550 pesos. Los cartuchos todavía se fabrican y se venden en unos 150 pesos. Creo que terminaré comprándola, nada más por el tamaño de las imágenes y la nula dificultad de encontrar los cartuchos.
Aún así, siento la tentación por conseguir una Polaroid. Al principio siempre ví a esas cámaras como una point-and-shoot cualquiera, el usuario no se preocupa por nada más que encuadrar los objetos en el visor y presionar el disparador. Apenas hace poco me dí cuenta que hay cámaras que tienen más que ofrecer a los que se sienten muy pro y nostálgicos. Hay una cámara moderna, llamada image1200, usa unas placas un poco más amplias comparadas con las normales, además, tiene una pantalla lcd que sirve como visor, algo bastante útil y único en una cámara análoga. Hay otra cámara, de la que me enamoré con solo verla. La SX-70, fabricada por los 70’s y al día de hoy descontinuada, igual que sus cartuchos. El aparato es precioso, tiene unos bordes metálicos, brillantes y parte del cuerpo está forrado en piel. Es SLR, se pliega y tiene control manual del enfoque. Aunque ya no se fabrica se puede conseguir en ebay la versión original o la versión con enfoque automático (que usa un sonar ¡Como los submarinos!) que apareció en el mercado poco después, no es tan linda pues se reemplaza el cromo y la piel por plástico negro, pero está muy bien de cualquier modo. Aunque los cartuchos para esa cámara ya no se fabrican, hay una tienda en línea que se dedica a venderlos, también venden cámaras clásicas (como las que menciono aquí) reconstruídas, caras eso sí, pero con garantía hasta de un año, podría decirse que compras una cámara nueva. También venden cartuchos para la cámara que guarda mi hermano, así que podría darle una segunda vida a ese aparato.
Precisamente mi hermano comentó una vez “tu y tus amigos son unos frikis amantes de cualquier cosa que registre imágenes”. Tiene razón.
( De los Black Eyed Peas y registrada en su disco “Elephunk” del 2003 el tema Smells Like Funk )
Esta semana he tenido más suerte que de costumbre, al parecer. Bueno, siempre he tenido una suerte moderada, la clase de suerte que te consigue 10 minutos más para dormir o la que te ayuda a encontrar un asiento vacío en el autobús o la que evita que hayas sido asaltado. Pero digamos que hasta hoy conocí la clase de suerte que te da premios casi por arte de magia. La semana pasada escuché en el radio un comercial de Telcel, decía que enviaras un mensaje de texto, respondieras una trivia en el menor tiempo posible y tendrías la oportunidad de ganar un acceso doble al concierto de Soda Stereo en el Estadio 3 de Marzo. Por pura curiosidad envié un sms, comenzaron a llegar instrucciones y las preguntas, que fueron 5. Digo, fué la semana pasada, ya borré los mensajitos y no recuerdo bien qué tanto preguntaban pero, eso si, yo no estaba seguro de ninguna de las respuestas. Acerté a 4 de esas 5 e hice un tiempo de 2 minutos 14 segundos, según el último de esos mensajitos que me dió el resumen y las gracias por participar.
Hay algo que debo confesar: jamás he sido fan de Soda Stereo. Solo quise probar mi suerte y resultó, el día de ayer, 31 de Octubre, recibí otro mensaje de texto felicitándome por haber ganado los pases para el concierto y con detalles de donde pasar a recoger el premio que consta, además, de la discografía completa y un poster (¡Qué cosa!). En realidad siento que no merezco ir al concierto (la discografía talvéz si, pa’ hacerme fan), gané por obra de la trinidad santa o qué sé yo, no me lo esperaba y no sé si en serio fuí de los mejores en responder o definitivamente fueron pocos los que participaron en la promoción. Aunque, hasta ahorita me interesó leer las bases del concurso, dice que solo los 10 mejores en responder la trivia se llevarán, además de los boletos, el kit conmemorativo de discografía y poster, así que hasta el mártes sabré si me toca el paquetote ese. También leo entre las bases que debo presentarme 3 horas antes del concierto para “la realización de un testimonial del evento”. Chale, supongo que sadré en la tele.
¿Qué aprendí? Que debería intentar en toda clase de promociones y concursos aunque las probalibilidades estén contra mí, puedo llevarme una grata sorpresa. O una decepción, pero, ya estoy acostumbrado. Creo que ahora si participaré en ese concurso fotográfico que los del periódico Mural están celebrando, aunque se queden con los derechos autorales de mis fotos, chale.
( Del disco “Elect the Dead” del buen muchacho llamado Serj Tankian, el track número 8 titulado Honking Antelope )