
Esta es una idea que al principio planteó Cintia Durán y que ahora espero poder ponerla en práctica. Basándome en otros eventos que, parece, han sido útiles e interesantes cuando se tiene la disposición; lo que pretendo es organizar algunas reuniones periódicas y completamente informales donde los invitados sean fotógrafos de cualquier tipo y personas en general interesadas en la fotografía. La idea es, entre otras, conocer qué clase de proyectos desarrollan los fotógrafos de la ciudad, ver sus fotos, saber qué opinan sobre las fotos ajenas, conocerlos, encontrar inspiración y aprender.
Ésto, junto con el FG, podría servir para crear todo un directorio de personas que conocen, crean y disfrutan la fotografía.
El plan es fácil, solo hace falta elegir una buena fecha e invitar a todos a vernos en las instalaciones de Generador. Mientras, sirve éste post para enterarme de quienes estén interesados y leer ideas sobre qué podría hacerlo más interesante aún. Bien, charlemos.
A Daniela la conozco desde hace un par de años, fue en una fiesta. Aunque, solo la he visto un par de veces. Llevamos rato tratando de planear y planeando vernos para tomarle algunas fotos, primero solo por gusto. Luego, pensé que las fotos que le tomara podrían servirme para un proyecto que armaré y que comienzo con ella.
Entre todas las fotos que le tomé, elijo ésta como mi favorita.
He aquí una selección de las fotografías que tomé durante mi pasada visita al DF. Si algún día les hace falta saber cómo lucía la Ciudad de México en Abril del año Bicentenario, esto les puede servir.
Puedo decir que los electricistas del SME son personas agradables después de todo (solo están un tanto irritados, les quitaron su empleo, ¿sabías?) y que el tepache a la venta sobre la plancha del Zócalo es demasiado dulce para ser tomado como un tepache serio.
Aquellos que están atentos a todo lo que huela o sepa a Polaroid, ya sabrán que la intérprete de música pop conocida como Lady Gaga se ha convertido en la directora creativa a cargo de, dijeron, una nueva línea de productos que nuestra querida Polariod lanzará este año. Aunque, más interesante fue la noticia por parte de la marca sobre el regreso de la película instantánea y nuevas cámaras análogas.
Aún así, ¿qué onda con Lady Gaga? Me enteré de su existencia aquellos días que comenzó el rumor sobre su verdadera sexualidad. Resultó que algunos vieron que dentro de su ropa podría encontrarse algo “extra” que no concuerda con su calidad de fémina. A partir de ese momento ocurre en mí algo a lo que llamo “efecto Gaga”. Cada que ella aparece en televisión o la veo en fotos, mi mirada tiene a centrarse en su entrepierna. La verdad es que ella lo facilita, le encanta mostrarse sin pantalones en casi todos lados y hasta este momento no he encontrado nada raro en ella, digo, nada raro distinto sus atuendos.
Para Polaroid, Gaga es una persona altamente creativa, fanática de la marca e inspira a quienes la siguen a demostrar lo que son, también, de manera creativa. Esas cualidades provocan que Polaroid decida apostar a que la conexión que existe entre la intérprete pop y sus seguidores ayude a crear una nueva generación de usuarios aprovechando, además, toda la historia y reconocimiento que tiene la empresa en esto de la fotografía. Y como a todo el mundo moderno le encanta tomar fotos de todo y de todos, la decisión suena bien.
Mientras un montón de fanáticos de Polaroid discutían sobre si la estrategia será buena, yo me alegraba del regreso de la película instantánea integral y la tal PIC1000, que no luce tan mal. Después nos enteraremos si las cosas que haga Gaga (ja, qué raro se lee eso) son interesantes y dignas de usarse por todos los que consideran y descalifican este cambio en la orientación que la empresa.
A finales del año pasado el twitterío descubrió una red social (si, otra más) donde el principal encanto es ir y preguntar lo que desees a tus amigos. Ya sea haciéndoles saber quién preguntó o de manera anónima atacarlos con toda clase de cuestionamientos que alimenten tu morbosidad. El servicio se llama formspring. Me parece divertido, así que abrí mi cuenta y me dedico atentamente a responder.
Si abren su cuenta, avisen.
En diciembre pasado, creo que si lo mencioné, asistí a un curso sobre fotografía documental que se realizó en instalaciones de Generador, impartido por Mauricio Palos. Bastante interesante, creo yo. Además de obtener nociones sobre cómo hacer y porqué hacer fotografía documental, me dí cuenta de unas cuantas cosas:
Pensando en el aquello de sacarle provecho a los fototours, asistí al que los chicos de El Lente Tapatío organizaron para Enero. Decidieron ir a recorrer parte de la Av. Inglaterra, donde se encuentran vías ferroviarias. Me encontré con que, bueno, hay vías de tren, grava y basura. Pero, además, encontré personas que no le ven gran dificultad a eso de convivir con el ruido de los trenes. Encontré una persona que llegó en tren desde Michoacán y lleva año y medio viviendo en la calle, durmiendo donde la noche le alcance. También encontré que esta ciudad es un sitio de paso para los sudaméricanos que deciden treparse al tren que se deje trepar con la idea de alcanzar Estados Unidos. Claro, no son cosas que ignore, son cosas que sé existen y suceden todo el tiempo, la diferencia fue que ahora decidí que era mejor acercarme, preguntar e interesarme que mirar hacia otro lado y continuar caminando.
Probablemente continúe algo perdido sobre lo que eso de la fotografía documental significa porque, definitivamente, algo me faltó. Mientras tanto, las fotos no salieron tan mal.
El sábado (¿o ya era domingo?) ví la de Julie & Julia. Un película suficientemente bloggeril para recordarme que tengo un blog y hacerme sentir mal, como muchas veces lo he dicho, por pagar un servicio de hosting y un dominio cada año y no sacarle provecho. Cuando cumplí los 24 años comencé a llevar una vida más o menos ordenada. Por lo menos he sido más ordenado que nunca, planeo mis tareas, les doy su tiempo y completo todos los pendientes (“pendientes” je, palabra muy de oficinistas) cuando está planeado que los complete. En algún momento me dejé golpear por esa cultura del get-things-done. No estoy seguro si toda esa disciplina que adopté me haya llevado a conseguir más tiempo libre, pero de que tengo tiempo libre, lo tengo. Así que seguramente iré, como con las cosas del trabajo, planeando escribir para éste blog todas esas cosas que tan importantes son para el mundo, ¿verdad que lo son?
También planeo, para este año, intentar (por lo menos) cumplir los propósitos que escribí para 2009 y dejar de agregar más que seguro iré arrastrando a través de los años.
Mientras tanto, defino éste blog como un blog sobre fotografía y las fotos que hago. Por fin creo que debería atarme y escribir con base en eso para no aburrir, creo, y ser útil, creo.
Feliz 2010.
La camioneta en la que tuve el accidente el año pasado sigue en el taller de reparación. Si, desde aquella vez, la pobre se la pasó arrumbada prácticamente un año en el terreno casi baldío de un buen amigo de mi padre, que dedica su vida a aquello del laminado y pintura, cuya costumbre era prometer cada semana que quedaría lista pronto. Hace poco mi padre decidió no creer más en la promesa y acertó en retirar la camioneta para llevarla con alguien más. Ese alguien más, en menos de una semana, ha avanzado bastante. Tanto que la camioneta ya está lista para entregarse, claro, después de resolver unos cuantos detallitos: encontrar el módulo de control electrónico de motor, el acumulador, un cristal para puerta derecho y el catalizador, partes que el buen amigo de mi padre se encargó de “tomar sin permiso” para venderlas. Aunque, bueno, ese buen amigo de mi padre dirá que solo las prestó.
Los viejos me abruman. Esa falta de entereza disfrazada de prudencia o aquello que le llaman “sabiduría que solo el tiempo y los golpes dan” da risa. Los viejos que conozco me abruman.
Y ya. Llegó. Justo el día de hoy cumplo un año más llegando a la temible cuenta de 24. Ahora que ya le estoy perdiendo un poco el miedo a la edad, decidí proponerme algunas tareas a lograr durante este año, objetivos con los que me siento comprometido a cumplir.
Ejercer esa carrera como comunicador gráfico que soy. Ajá. Es algo que he estado intentando los pasados días. El problema aquí es que ya tengo un empleo que absorbe gran parte del tiempo que tengo y no puedo abandonarlo por completo, así que el mundo del freelancerismo será la opción.
Vivir solo. O sea, fuera de casa de mis padres. Ya va siendo hora, creo yo. Logrando mi primer propósito este segundo será muy fácil.
Lanzar cualquiera de los proyectos dospuntocerosos que tengo en mente. El problema aquí es que no nací para programar así que muchas de las cosas que me llegan a la mente se quedan ahí. Mi poco conocimiento en programación se suma a mi poca costumbre de trabajar en equipo, eso, junto a que los “proyectos” (palabra muy emprendedora, por cierto) son bastante demandantes, por así decirlo. Siempre trato de comenzar por la parte difícil de los retos, quizá en este haga lo contrario y vaya por algo más sencillo y fácil de lograr.
Un peinado como el de Jon Bon Jovi. ¿Porqué me ven así de feo?
Licencia para conducir. Pues, si. Presentarme tempranito en las oficinas de Vialidad, pagar, hacer el exámen y ya. Me veré bien en la licencia si para esos días ya llevo el peinado de Bon Jovi.
Película cara, cámaras, cosas de foto. Conseguir equipo digital, divertirme más con lo que ya tengo análogo (sobre todo, Polaroid) y mezclarme entre la comunidad artística de la ciudad. Exposiciones, talvez. Participar en medios impresos, quizá. Cursos y talleres (en lo que cobran), seguramente.
Es lo mejor que se me ocurre, por ahora. Trataré de tener presente esta lista a partir de hoy y hasta el 7 de Octubre del 2010. Iré tachando los objetivos que me cumpla, agregando detalles, no sé. Mientras tanto, feliz cumpleaños a mí.
La manera en que hemos denominado ese padecimiento, esos nuevos síntomas, ese cambio en la cultura, la nueva visión, el cristal distinto con que ahora nos tocará ver la vida es esa: “Síndrome de los 24″. Para los nacidos justo a la mitad de los ochentas este es (fue o será) el año donde se alcanza tan controversial edad en que, se supone, a todos nos dará por tomar en serio todas las situaciones inherentes a nuestra calidad como adultos. Como seres biológicamente desarrollados, con una carrera académica más o menos importante y una vida económicamente activa que despega, ¿Qué otra cosa haría falta para declararnos como individuos totalmente integrados a su vida en sociedad?
(Truenos).
Matrimonio. Hijos. La vida compartida. Elección. Coherencia. Eew.
Yo, aún con 23 y a menos de un mes para que se extingan, puedo tomar dos opciones: 1) Intentar sortear ese obstáculo al que, por infranqueable, terminaré rindiéndome sin remedio o 2) Rendirme de una vez, aceptar lo que me espera y entregarme a la dicha que acarrea todo ese paquete de prometedoras satisfacciones.
La opción 2 suena bonito, ¿Qué no?